¿Qué pasa en mí cuando me siento solo/a?

Fuente tuestima.com
El ser humano se caracteriza en ser social por naturaleza. Es decir, necesita relacionarse con otras personas. Pero, ¿qué pasa en mí cuando me siento solo/a?

El sentimiento de soledad y la salud emocional

Más allá de la autonomía e independencia, debemos reconocer el aporte de seguridad y bienestar que nos proveen las relaciones interpersonales. Sin duda, estos son aspectos indispensables para mantener un sano equilibrio psicológico.
El sentirnos solos/as conlleva a suponer que tenemos una red deficiente de relaciones sociales, y que las amistades que podamos tener son escasas en sí.
Entonces, ¿Qué pasa en mí cuando me siento solo/a?Cuando este sentimiento se implanta no lo hace aislado, sino que trae consigo tristeza, angustia, ansiedad e incluso miedo.
A esto se suma que, la carencia de un apoyo emocional deteriora en sobremanera nuestra autoestima. Por eso, es muy frecuente que quién se sienta solo converja en un círculo vicioso que le hace perder el interés por el día a día y por emprender nuevas actividades que quizás le ayudarían a conocer a otras personas con quienes podrían compartir afinidades.
cuando me siento solo

El sentirse solo y su repercusión en la salud física

Si bien, en líneas anteriores conocimos algunas repercusiones en el plano psicológico, el sentimiento de soledad también se ha vinculado con un debilitamiento del sistema inmunológico. Y es que, su presencia desempeña un rol esencial en el surgimiento de enfermedades como la diabetes, la artritis y el Alzheimer.
De igual forma, numerosas investigaciones han demostrado que no contar con apoyo social, podría aumenta de manera significativa la mortalidad ante diferentes enfermedades. A la vez que, el hecho que estas personas cuenten con una red social de apoyo (llámense amigos o familiares), se relaciona a una recuperación más rápida ante intervenciones quirúrgicas u otras patologías.

Vivir la soledad en positivo

1.- La soledad también se puede disfrutar, al permitirnos tener más tiempo para nosotros, ofreciéndonos la oportunidad de redescubrirnos y un espacio para cambiar los objetivos que tenemos en la vida.

2.- Podemos invertir una parte de nuestro tiempo en establecer relaciones con nuevas personas. Iniciar o retomar algún curso, actividad deportiva o artística, ya que suele mejorar el estado de ánimo. Además, facilita la convivencia con quienes tenemos gustos similares.

3.- Aprender a disfrutar de nuestra propia compañía. Ir al cine, leer libros o revistas, escuchar música. Salir a caminar, ir al gimnasio. Buscar sentirnos bien con nosotros mismos. Quizás meditación o yoga.

4.- Tomar la iniciativa de entablar nuevas relaciones. Cambiar la rutina diaria, introducir pequeños cambios. Buscar intereses distintos. Determinar qué personas nos interesan, y luego elaborar una estrategia para contactarlas.

5.- Perseguir y alcanzar nuestros sueños. Cambiar nuestro estilo de vida.

6.- Aprender a gratificarte. Regálate cosas, disfruta de las cosas simples. agrade.

7.- No victimizarte. Aunque el mundo resulta en ocasiones cruel, seguramente hay muchas personas que desean conocer a alguien como tú.

Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

Visita nuestro canal…
Síguenos en Instagram…
terapia virtual
BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

Cuando no tengo ganas de hacer nada!!!

Autor Lic. Marcelo Sitnisky

La falta de ganas de hacer algo, disposición psicológica donde la persona siente que no tiene sentido plantearse metas u objetivos a corto o largo plazo.

¿Que pasa en mi cuando no tengo ganas de hacer nada?

Entre las señales más habituales de que algo no va bien en quien no tiene ganas de hacer nada encontramos:

– Aislamiento y falta de interacción social.
– Mantenimiento de una vida muy sedentaria.
– Abandono de los proyectos que se mantenían a flote.
– Sentimiento de que se vive sin objetivos ilusionantes y sin rumbo.
– Solo se tiene ganas de dormir.

Recursos para recuperar la motivación


🔘 Actividad Física

La actividad física es una de las cosas que menos entusiasma hacer cuando se experimenta la “falta de ganas de todo”. Sin embargo, buena parte de la solución pasa por activarse literalmente: entregarse a tareas que sean moderadamente demandantes físicamente.



Hacer esto ayuda a alcanzar un estado mínimo de activación que nos ayudará a ser capaces de sentir ilusión por una mayor cantidad de proyectos y experiencias, de modo que es uno de los consejos más importantes al empezar.



🔘 Relacionarse con los demás

Las relaciones sociales generan contextos en los que es más fácil ponerse en contacto con situaciones nuevas y excitantes. Romper con la rutina ampliando el círculo de amistades resulta algo casi espontáneo, que se da sin tener que esforzarse.


La situación ya provee con esta clase de experiencias en las que otras personas nos aportan nuevas filosofías de vida, nuevas perspectivas y fuentes de motivaciones, y que en general, dan motivos para hacer algo más que no sea dormir o permanecer en la cama.


🔘 Llevar una vida saludable

Dormir lo justo; ni muy poco, ni demasiado. Por tanto, evita permanecer durante horas en la cama si no es para dormir. Comer sano, para que no quedarse sin energía fácilmente. Dividir los proyectos en objetivos más cortos.



La falta de motivación es un problema especialmente al principio; una vez que empieces a hacer algo, te causará más placer seguir haciéndolo, y te compensará más el esfuerzo que requiere. Así que, intenta hacer que sea más sencillo empezar a realizar las actividades, dividiéndolas en pequeñas tareas ordenadas secuencialmente (esto resulta eficaz). De esta manera, la perspectiva de ponerse a ello no parece tan dura.


🔘 Adoptar Compromisos

Desde el primer momento en el que una persona decide ponerse manos a la obra para salir de ese estado por el que no tiene ganas de hacer nada, eso ya es un gran progreso, dada la naturaleza del problema a solucionar. Sin embargo, eso no servirá de mucho si no se plasma en acciones, si no se materializa.



Por eso, hay que tener claro desde el primer momento que lo que viene consiste en hacer todo lo contrario de lo que nos pide el cuerpo, dado que en primer lugar el problema es que el cuerpo nos exige quedarnos quietos y no hacer nada. La lógica a seguir a partir de este momento es: Oblígate a verte involucrado en tareas.


🔘 Ir a Terapia

Contar con la ayuda psicológica de un terapeuta es siempre una manera de apostar fuerte por la recuperación de la motivación. Volver a tener ganas de hacer algo más que no sea dormir, muchas veces se resuelve yendo a un un psicólogo.



Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

Que hacer si no me puedo concentrar

Autor Lic. Marcelo Sitnisky

En la guía que te presento encontrarás pequeños pasos que te ayudarán cuando te salte la duda sobre que hacer si no me puedo concentrar.

Concéntrate en el éxito


Imagina que estás jugando al golf y tienes que dar el siguiente golpe para meter la bola en el agujero. Tienes ante ti toda la extensión de césped y al final puedes observar tu meta, la bandera. A tu derecha puedes observar un banco de arena y a la izquierda un pequeño lago. Miras a derecha e izquierda contemplando los obstáculos que tienes que salvar y te preparas para dar el golpe.
Que hacer si no me puedo concentrar
Sin previo aviso tu cabeza se pone a darle vueltas a lo que ocurrirá si la pelota cae en la arena, y si una vez en ella no puedes golpearla, si eso significará hacer el ridículo ante los espectadores, si ello pondrá en entredicho tu capacidad como golfista y poco a poco te vas poniendo más y más nervioso. Cuando te dispones de nuevo a golpear, tu cabeza viaja hacia el pequeño lago y no puedes pensar en otra cosa diferente del hecho de lo que ocurrirá si tu pelota cae en el lago, si eso hará que los demás dejen de apreciarte, te convertirá en un fracasado, no podrás soportarlo y te deprimirás, etc. Es así como salta entonces el “no me puedo concentrar”.
Finalmente, te colocas delante de la pelota para golpearla e introducirla en el agujero, pero en lo único que piensas realmente es en no meter la bola en el banco de arena y en no tirarla al lago. Toda tu energía mental está concentrada en ello, tanto que has olvidado tu objetivo. Cuando golpees, tu bola acabará en la arena o en el agua.
Esto es lo que nos ocurre muchas veces cuando tenemos que hacer frente a un desafío. Nos paramos una y otra vez a pensar todo lo que puede salir mal, en todos los obstáculos que encontramos y nos olvidamos de fijarnos en lo que realmente importa, en el objetivo por el cual estamos luchando. Por ello, te invito a no perder el enfoque. Concéntrate.

Ejercicios fáciles para mejorar la concentración y decirle adiós al “no me puedo concentrar”

Te recomiendo los practiques, tanto como lo necesites, y a ganarle la batalla al “no me puedo concentrar”, y puedes encontrar más ejercicios en nuestro blog

• Piensa en una figura geométrica (cuadrado, círculo). Trata de imaginarla de la forma más exacta posible e intenta mantenerla durante un tiempo en tu mente mientras realizas otras tareas cotidianas. Cuando logres hacerlo con facilidad, puedes combinar dos figuras entre sí (círculo dentro de cuadrado) y mantén dicha imagen por un rato.
• Coge un libro y cuenta todas las palabras que haya en un párrafo largo, o en un conjunto de párrafos si son cortos. Cuando termines anota el número de palabras y vuelve a contarlas para comprobar si es correcto. Practica diariamente y notarás como poco a poco mejora tu concentración.
• Visualiza un punto del color que quieras, mantén esa imagen en tu mente al menos treinta segundos. Con la práctica, aumenta el tiempo hasta llegar al menos a los cinco minutos.
• Coge un objeto cotidiano al que no prestes mucha atención y concéntrate en él, observalo desde todos los puntos de vista, girándolo, notando su tacto, temperatura, olor, gusto… centra toda tu atención en él mientras realizas esta tarea.
Mujer concentrandose
Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

La depresión… Se contagia ???


Voy a referirme a una mirada distinta de la depresión.  
Es el enfoque que cotidianamente aplico con mis consultantes presenciales y online.  Y que funciona !!! 

Vamos a seguir en este artículo el enfoque propuesto por Michael Yapko que coincide con nuestra manera de ver esta problemática.

Unas preguntas que deben hacerse las personas deprimidas son:
-estoy mas aislado o más solo de lo que me gustaría?
-no tengo energía para estar con otras personas, o                 llamar a un amigo?
-evito a los demás cuando me es posible?
-frecuentemente me enojo con las personas?
-frecuentemente la gente me decepciona?
-me cuesta mantener relaciones sanas?
-a veces pienso que las personas felices son tontas o ingenuas?
Si la respuesta a estas preguntas es positiva, tenemos que saber que, para recuperar nuestro mejor estado, es necesario aplicar ciertas reglas, ciertas conductas que nos van a facilitar sentirnos cada vez mejor.        

Porque de eso se trata la terapia, en nuestro criterio.  Que la persona disponga de un maletín de recursos que podríamos llamar de habilidades sociales.

Michael Yapko, en su libro “La depresión es contagiosa” lo dice de otra manera: Las relaciones positivas y sanas son vitales para experimentar bienestar.” y sostiene que “demasiados expertos en depresión, subestimaron enormemente el papel de las relaciones interpersonales 
(sociales) en la aparición, evolución y tratamiento del trastorno depresivo”.

O sea que es importante cuidar esta mirada.                Mejorando los vínculos sociales con el entorno…la depresión comienza a caer…..
Podemos mejorar nuestro entorno social y con eso empezamos a sentirnos mejor…y, lo que es más importante, la depresión baja su intensidad.  Empezamos a ser los artífices de ese mejor estar, mejor vivir.

Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

Cuando digo Si y quiero decir No


Cualquiera puede pensar que esto no ocurre nunca, quien se equivocaría tan profundamente.
Si es si y no es no.
Bueno, eso es lo que debería suceder…pero no lo que tantas veces sucede.
Y que es lo que puede pasar para que esto pase?
Por qué cuando alguien llega a la conclusión que la respuesta a emitir es NO, muchísimas veces termina diciendo SI?? eligen justo la respuesta que no desean
Muchas personas se hacen estas preguntas y no aciertan con la respuesta, simplemente no saben qué es lo que les sucede cuando se enfrentan a estas situaciones y eligen justo la respuesta que no quieren, que no desean……que se habían propuesto desechar…..tenían que decir NO…y no saben por qué, dijeron SI.
Probablemente los orígenes de esta conducta se remonten a situaciones en las que éramos criaturas, momentos en que creíamos que mamá o papá, nos iban a querer más si nos portábamos bien, si hacíamos lo que ellos querían.
Dicho de una manera muy simple, el recuerdo de que complacer a nuestros padres, era la mejor manera de conseguir su amor, su cariño…nos lleva a confundirnos a veces y a pensar que los otros nos van a querer más si los complacemos, si hacemos lo que ellos/as quieren……
El gran asunto, el gran tema es: y yo….qué es lo que quiero?, qué es lo que deseo? Por qué no me ubico en un primer lugar y priorizo mis necesidades antes que la de los otros?
Si el otro/a requiere algo de mí esta buenísimo que pueda complacerlo si eso está en sintonía con lo que necesito, pero es contraproducente si accedo en un acto mecánico en el que incluso me cuestiono de que cómo podría yo decirle no.

📧–> terapiavirtualpsi@gmail.co
m
Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

Sexualidad en la depresión


Fuente: https://sexoysalud.consumer.es/salud-y-sexualidad/en-las-personas-que-sufren-
depresión
Cómo interviene o condiciona la depresión las relaciones sexuales??, más exactamente, que sucede en la pareja cuando uno de los miembros está inmerso en una situación de depresión??
Existen algunos cambios que podríamos clasificarlos así:

1.- 𝐷𝑒𝑠𝑒𝑜 𝑠𝑒𝑥𝑢𝑎𝑙 𝑜 𝑒𝑟𝑜́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑏𝑎𝑗𝑜 𝑜 𝑛𝑢𝑙𝑜.

Es el principal afectado, en tanto que es el motor que nos mueve a tener una relación sexual. El placer se ve muy reducido si previamente no hay un deseo, más o menos específico, más o menos concreto, pero un deseo, que predisponga a tener una relación íntima.

La pérdida de motivación en todas las áreas vitales se refleja
especialmente en la pérdida o disminución del deseo sexual o erótico que afecta directamente a las relaciones sexuales.

2.- 𝘐𝘯𝘤𝘢𝘱𝘢𝘤𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘢𝘳 𝘧𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴𝘪́𝘢𝘴 𝘦𝘳𝘰́𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴.

Se trata de la consecuencia de la pérdida del deseo, en tanto que las fantasías están asociadas al mismo.

Si tener una relación sexual fuera como comer una tarta de queso, el deseo sexual se correspondería con los ingredientes y las fantasías sexuales serían las diferentes formas de combinar dichos ingredientes para llegar a crear algo que se va a disfrutar.

3.- 𝘋𝘦́𝘧𝘪𝘤𝘪𝘵𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘢𝘴𝘦𝘳𝘵𝘪𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥.

Llamamos asertividad a la forma correcta de comunicar nuestros deseos.

Ahora bien. Que sucede cuando cedemos ante cualquier presión y no expresamos lo que queremos (o no queremos) de una forma clara??.

Frecuentemente, las personas con depresión generan un gran sentimiento de culpa por no cumplir con las expectativas de los demás y, a su vez, esto genera una respuesta de comunicación pasiva, como mecanismo compensatorio.

En un contexto íntimo, las personas tenemos la capacidad para decidir cuándo tener relaciones sexuales y cuándo no tenerlas. De hecho, es muy común que en una pareja suceda que una persona tenga ganas de tener relaciones y la otra no. Pero cuando una persona tiene depresión, suele tener más dificultades para expresar su falta de deseo sexual y recurre a este mecanismo compensatorio, que consiste en ceder ante el deseo de tener relaciones del otro miembro de la pareja.

📧–> terapiavirtualpsi@gmail.co
m
Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

El ejercicio físico combate la depresión

Fuente: Helios Pareja, investigador y profesor de la Universidad Europea y el Instituto de Investigación Hospital12 de Octubre; y Sara Mayero, profesora de la Universidad Europea y psiquiatra en el Hospital Universitario Moncloa (ASISA)
El  ejercicio físico ha demostrado ser un complemento eficaz a la hora de prevenir y tratar la depresión. Entre otros efectos el ejercicio físico estimula la producción de proteínas que reparan las neuronas y aumentan su proliferación, regula los niveles de serotonina y otros neurotransmisores, aumenta el flujo sanguíneo cerebral y estimula la liberación de endorfinas.

La depresión, un mal muy común
Se estima que una de cada seis mujeres y uno de cada diez hombres sufre o sufrirá  depresión a lo largo de su vida. En la actualidad la padecen 350 millones de personas, cifras posiblemente infraestimadas dado que la depresión se considera a día de hoy tabú en muchas sociedades.
Todos estamos familiarizados con la depresión debido a su alta prevalencia. Sin embargo, su diagnóstico debe ser realizado siempre por un especialista para evitar confusiones con otras alteraciones como ansiedad, duelo, tristeza o simplemente apatía. La realidad es que una persona deprimida está triste, no es capaz de disfrutar, tiene baja autoestima, sentimientos de culpa, muestra cansancio y falta de concentración. Conforme incrementa su severidad la depresión puede desencadenar trastornos del sueño o del apetito y, en los peores casos, suicidio.
Tratamientos contra la depresión
El tratamiento de los trastornos depresivos es eficaz y está principalmente basado en dos aproximaciones: el diálogo con un terapeuta o terapia psicológica (cognitivo-conductual o psicoterapia) en casos leves y moderados; y fármacos antidepresivos (inhibidores de la recaptación de serotonina y otros neurotransmisores y antidepresivos tricíclicos) para la depresión moderada y grave. Aunque depende de cada persona, el tratamiento farmacológico no está exento de efectos adversos entre los que se incluyen nauseas, dolor de cabeza, sequedad de boca, insomnio, disfunción sexual y sedación.
Pese a la eficacia de estas intervenciones, se estima que más de la mitad de los afectados en todo el mundo no recibe tratamiento. Además, teniendo en cuenta su alta prevalencia y los efectos adversos de algunos fármacos antidepresivos, es vital emplear herramientas complementarias al tratamiento psicológico y farmacológico que ayuden a prevenir y tratar esta enfermedad y sus funestas consecuencias para aquellos que lo padecen.

Pero… ¿qué otra intervención, además de los antidepresivos y la psicoterapia, previene y ayuda a tratar la depresión?
El  ejercicio físico. Numerosos estudios científicos orientados a la prevención han demostrado que el ejercicio físico reduce el riesgo de padecer depresión. Además, las investigaciones sugieren una dosis-respuesta; es decir, que cuanto más ejercicio físico se practique (más de cinco horas por semana) menor será la probabilidad de sufrir este trastorno. Sin embargo, si ya padeces depresión, aún estás a tiempo para beneficiarte de los efectos terapéuticos del ejercicio físico. El ejercicio posee un efecto similar al de la terapia psicológica y algunos antidepresivos, reduciendo los síntomas de la depresión. Además, la evidencia subraya que el ejercicio aeróbico (correr, nadar, montar en bicicleta, etc.) induce mayores beneficios que el ejercicio basado en la fuerza.

Cuanto más ejercicio físico se practique (más de cinco horas por semana) menor será la probabilidad de sufrir depresión
Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

BIENVENIDOS
a Terapia Virtual el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

Para que una Pareja funcione

Hay alguna manera de que una pareja funcione bien?
Cuando podemos decir que eso sucede?
Cuando cada uno se siente bien, se siente cómodo/a, cuando se siente cuidado/a. Cuando cada uno se reconoce como persona independiente y sabe que tiene un lugar en el mundo y en su pareja y que ese lugar es respetado por el otro/a.
Hay algo que podamos hacer para que con mi pareja “esté todo bien”?
Existen recetas que aseguren el éxito y en ese caso…..cuáles son?

Aunque parezca obvio, permítanme comentarles algunos puntos que son un requisito ultra necesario:

a.- Uno/a no es el dueño del otro/a. Cada uno/a debe tener espacios propios y espacios que comparte con su pareja. No tiene buen pronóstico renunciar a los espacios propios.

b.- Cuando hablamos de respeto hacia el otro/a nos referimos a aceptar que el otro/a es diferente a mí y que no pretendo cambiarlo/a. Iniciar una pareja con esa pretensión es intentar una lucha constante y lo más importante es que eso implica que no estoy aceptando a la persona como es… Elijo a alguien por cómo es…no porque voy a tratar de modificarlo/a para que sea como a mí me gustaría.

c.- Las personas hacen un camino para sentir que tienen un lugar en el mundo, en la vida y estar en pareja no debería ser el único objetivo.

d.- Es importante que exista una dosis de amorosidad entre nosotros. Cuanto tenemos internalizado el concepto de amorosidad ?? Somos amorosos con nuestros semejantes, somos amorosos en la mayoría de nuestros vínculos, somos amorosos con nuestra pareja en especial ?. Un ejercicio que sugerimos es preguntarnos todos los días: “es amoroso esto que estoy viviendo?”, “es amoroso esto que me está pasando?”, “soy lo suficientemente amoroso/a?”
Síguenos en Redes Sociales

[DISPLAY_ULTIMATE_SOCIAL_ICONS]

Lic. Marcelo Sitnisky Psicologo Cognitivo Conductual Sistémico

MN 44790

Terapia Virtual es el Primer Portal de Psicoterapia Virtual en Latinoamérica

El diván se diluye en la web

La psicoterapia virtual es una nueva técnica que comienza a instalarse en varios países y que permite que aquellas personas que no se pueden acercar, por distintos motivos, a un consultorio puedan acceder a atención psicológica de calidad y al instante.
El mundo ha evolucionado. Y la aparición de las nuevas tecnologías ha propiciado la apertura de nuevos espacios de interacción y socialización que permitieron modificar hábitos y complementar las necesidades individuales con nuevas soluciones rápidas y eficaces, con sólo apretar algunos botones.

Desde hace unos quince años, la tecnología se ha puesto al servicio de una nueva forma de acercarse a la psicoterapia de manera virtual. “Aunque estamos acostumbrados, consultantes y psicoterapeutas, a las sesiones presenciales, si rastreáramos los orígenes de este abordaje llegaríamos hasta Freud. En efecto, él mismo llegó a utilizar tratamientos por correspondencia”, cuenta el licenciado en Psicología Marcelo Sitnisky.

Este tipo de terapias es la solución para quienes, por problemas motores o fobias que les impiden salir de su casa, no pueden acceder a terapias presenciales convencionales. Asimismo, la transgresión de fronteras con ayuda de la tecnología permite que personas alejadas físicamente del consultorio terapéutico puedan tener acceso al tratamiento deseado con el profesional elegido.

“También existen personas que prefieren maximizar y utilizar las excelentes posibilidades que ofrece la tecnología actual. Si es posible que personas desconocidas se relacionen, tengan distintos tipos de contacto a través de internet, si es posible emocionarse con algo sucedido a una persona de quien sólo conocemos su nick, ¿cómo no puede ser válida la posibilidad de ayudar terapéuticamente a quien lo solicita?”. Sitnisky claramente confirma que la psicoterapia virtual es una opción que no sufre las consecuencias de la falta de contacto personal terapeuta-paciente sólo porque el vínculo se vea mediatizado por una herramienta tecnológica como lo es internet.
 
Relaciones mediatizadas

Si bien uno de los condimentos más fuertes que tiene la consulta psicológica tradicional es la posibilidad de que el terapeuta entre en contacto con el lenguaje no verbal complementario al discurso del paciente, estos elementos pueden rastrearse si el terapeuta es una persona idónea y preparada.

“La información gestual, el lenguaje no verbal que es utilizado en la terapia presencial, es una herramienta muy importante para el terapeuta. Y, sin embargo, en la terapia virtual, o a través de internet, los terapeutas experimentados podemos capturar datos, información muy sutil que viene de la mano de ciertos silencios, de ciertas omisiones, del orden en que se presentan y desarrollan los temas, de lo que se dice, de lo que no se dice, y de cómo se dice”, asegura el licenciado.

Las modalidades utilizadas en esta nueva técnica de psicoterapia varía de acuerdo a las preferencias del cliente, que puede optar por mantener sesiones telefónicas, por chat o por Skype, y hasta, incluso, con el intercambio de correos electrónicos enviados y recibidos entre el terapeuta y el paciente. Las sesiones incluidas en el primer tipo tienen una duración de una hora, el mismo tiempo que cualquier psicólogo dispone en su consultorio para la entrevista con su paciente. 

El proceso terapéutico no difiere del normal. “Al iniciar el tratamiento manifiestan su motivo de consulta. Llegan porque tienen un padecimiento, hay alguna molestia que quisieran superar. Ni bien se resuelve la problemática, se termina el tratamiento. Muchas veces sucede que, luego de resuelta una o varias dificultades, aparecen otras, que estaban encubiertas antes por la primera.  En ese momento vemos, de una manera conjunta, si seguimos trabajando o no”, relata Sitnisky.
El temor a la innovación

Si bien en algunos países los profesionales son más reticentes a adaptarse a esta nueva forma de relacionarse con sus pacientes, e incluso no es reconocida como una especialidad, lo cierto es que se ha convertido en una tendencia creciente que ha encontrado aceptación aun en hospitales que 
brindan asistencia virtual, sobre todo a personas con desórdenes alimenticios.
“Lo importante es la coconstrucción que consultante y terapeuta vamos haciendo durante todo el proceso. Se trata de reescribir, de resignificar las historias que conocemos acerca de nosotros mismos y que son las responsables, muchas veces, de esos motivos de padecimiento”, concluye.
Nuevos espacios se abren en el espectro virtual que ofrece cada vez mejores posibilidades y más expeditivas para que estar bien sólo dependa de la decisión de tomar la iniciativa.

Terapeutas a distancia

Por una mudanza, porque resulta más cómodo conectarse desde el sillón de casa o incluso por una fobia, cada vez más gente mantiene sesiones online con su psicólogo. Ventajas, desventajas, curiosidades y… ¿desconectamos acá?
Luján Francos (LA NACION)

A veces la ficción es sólo ficción y no se parece mucho a la vida real. Por suerte. Al menos, en el caso de Web Therapy, la serie escrita, protagonizada y producida por Lisa Kudrow, más conocida como Phoebe de Friends. Es que la terapeuta que ella interpretó –Fiona Wallice– y que atendía a sus pacientes únicamente a través de Internet tenía muy poca paciencia y con su método las sesiones duraban apenas… unos tres minutos.


La tecnología permite resolver las más diversas cuestiones y avanza cada vez más hacia diferentes territorios. Hay varios hombres y mujeres que hoy por distintos motivos acuden al psicólogo por Internet. Porque viven en otro país, porque les resulta más cómodo conectarse desde el sillón de su casa o incluso por una fobia o enfermedad que no les permite el traslado, las sesiones a un clic dejaron de ser algo inusual.  
“Estando en Dinamarca, me resultó imposible encontrar un psicólogo que tuviera el castellano como lengua madre. El año pasado tenía una serie de problemas que no podía resolver, entonces me planteé la posibilidad de hacer terapia nuevamente. Sin pensarlo demasiado empecé a buscar en Internet psicólogos que trabajaran con esta modalidadonliney encontré a mi actual terapeuta”, cuenta Marcelo Ramón, uruguayo de 40 años, licenciado en Letras.
 
 
“La mayor ventaja fue la posibilidad de tener una terapia en mi idioma”, dice, aunque sus veintiún años de residencia en Dinamarca le permiten hablar danés fluido, y dicta la mitad de sus clases en danés y la otra mitad en castellano, en la Universidad de Odense, a unos 140 kilómetros de Copenhague. “No tengo problema con el idioma, pero a la hora de hablar de cosas muy íntimas y profundas prefería hacerlo en castellano. Para mí es una ventaja fundamental poder comunicar determinados sentimientos en mi propia lengua. La única desventaja que veo y que no es algo que sucede frecuentemente es que a veces existe algún problema con la comunicación de Internet”, explica.
La distancia es una de las causas principales que lleva a los pacientes a tener una terapia virtual. Tal es el caso de Georgina Besozzi, licenciada en Recursos Humanos de 35 años que se fue a vivir a Chile hace 18 meses y se conecta cada semana con su terapeuta por Skype, desde su teléfono. “La ventaja es que nos conocemos mucho, son diez años de terapia. Siempre decimos que yo no necesito ver su cara y ella no necesita ver la mía. Lo vivo como si fuera presencial, no me traba para nada. Conocemos nuestros tonos de voz, creo que ella puede saber perfectamente cuál es mi estado anímico desde el relato, aunque no sea presencial. Eso hace que sea viable y que funcione”, cuenta desde el otro lado de la Cordillera.
Por lo general, ella se conecta desde algún bar para tratar los temas durante los cincuenta minutos de sesión; afuera de su casa, donde están sus hijos Nina (de casi 2 años) y Lorenzo (casi 5), que todavía no entenderían que no pueden interrumpir este encuentro.
 
“Siento que sigo avanzando igual que cuando estaba en Buenos Aires, incluso la terapia tomó un lugar muy importante para mí por todo lo que significa estar viviendo afuera. Es superimportante poder estar en contacto con un terapeuta argentino y contarle las cosas que me pasan viviendo como extranjera en otro lugar”, resalta.
En otros casos, la distancia no tiene tanto peso en la decisión de encarar un tratamiento con pantallas de por medio. Ana María Biesz, licenciada en Sistemas, de 51 años, se mudó recientemente de la zona sur de la provincia de Buenos Aires a Puerto Madero, y asegura que no cambiaría por nada la comodidad de tener sus sesionesonline.
Ella se separó de su pareja en diciembre, después de veinte años de relación. A la semana ya estaba haciendo terapia en consultorio, pero no le resultó en dos oportunidades, hasta que empezó con su actual psicólogo por Internet en febrero. “Hubo un avance muy importante en estos meses. Soy otra persona. He hecho un torbellino de cosas en mi vida y me siento bien. No voy a negar que tengo mis días, mi angustia. Hay muchas cosas que todavía tengo que ejercitar”, comenta sobre su experiencia.
“Me aportó muchísima ayuda. Podría resumirlo en lo que es la comodidad, pero más allá de eso tiene que haber detrás del Skype un buen terapeuta.” La comodidad es un factor que valora porque está en su propio sitio, con la luz que ella quiere, puede tomar un café, incluso fumar. “Me siento muy cómoda, como si él estuviera acá conmigo. Más allá de la terapia que hago por Internet, también tengo otros complementos, como por ejemplo el email o el WhatsApp, eso ayuda en los momentos difíciles que todos tenemos”, comenta.
La Red, el instrumento
“Internet es un instrumento para llevar adelante una terapia. No es una forma especial de terapia. Tiene ventajas y desventajas”, explica la doctora Inés Di Bártolo, profesora titular de la Universidad Católica Argentina (UCA). Aunque nunca se le hubiera ocurrido hacer una terapia de esta manera, hace unos seis años empezó con esta modalidad. Atendía a una familia de argentinos con dos hijos radicados en Uganda, y los veía en julio y diciembre. Ellos le propusieron seguir por Internet. “Yo no conocía a nadie que lo hiciera. De Uganda se mudaron a Malasia con once horas de diferencia horaria. Hice un trabajo de orientación a padres. Funcionó perfectamente. Lo mismo que hubiera hecho en consultorio, lo hice por esa vía”, asegura.
Cuando se prenden los monitores, los terapeutas del otro lado de la cámara deben prestar especial atención a los recursos con los que cuentan a pesar de la distancia física. “Hay que poder capturar una cantidad de señales que a veces en el contacto personal son más evidentes –comenta el licenciado Marcelo Sitnisky, especialista en psicoterapia virtual–. Es importante estar muy alerta para detectar un pequeño indicio. Algunos pacientes no pueden trabajar en Skype, porque tienen miedo de aparecer ante la cámara, o no tienen privacidad en su casa. Entonces hacemos el trabajo por chat, escribiendo. Ahí ni siquiera tenemos el recurso de ver la expresión de la cara. El tema entonces es poder capturar distintos tipos de señal: los espacios de tiempo en los que son escritas ciertas cosas, las demoras al responder, cuando algunos temas no se responden o no se plantean, o se plantean de otra manera.”
Para Sitnisky, el recurso visual es importantísimo, por eso prefiere el Skype con cámara. “El chat es el último recurso cuando no puedo usar ningún otro”, y cuenta que la mitad de sus pacientes se atiende online, sin distinción entre hombres y mujeres.
Según la doctora Di Bártoli –que atiende online al 25 por ciento de sus pacientes– hacer terapia presencial le agrega valor. “Me gusta mucho ver a los pacientes, la tercera dimensión es siempre un momento de mayor intensidad, pero muy pronto vuelve a ser lo mismo que en la otra vía. Lo que importa es la comunicación”, y afirma que cada vez son más los pacientes que reclaman el medio virtual.
Un argentino en Nueva York
Nicolás Lage, que se dedica a la exportación de granos, tiene 31 años y está viviendo en los Estados Unidos. Decidió continuar con su terapia a través de Skype. Ya tuvo experiencia con la terapia virtual cuando estaba en Buenos Aires, porque trabajaba en La Pampa y viajaba constantemente, pero la combinaba con la presencial. “Me gusta la terapia online, pero únicamente con Skype y cámara. Algunas veces tenemos que cortar la cámara por problemas con el ancho de banda, pero no es lo mismo hablar por teléfono sin vernos. El tema de la cámara le da un contexto mucho más real en el cual mi psicólogo puede ver mis gestos y mis caras, y eso es bastante importante, la comunicación más gestual”, cuenta desde Nueva York.
Para él, una de las ventajas de continuar con el tratamiento a distancia es que no perdió sesiones. “El problema que tenía era que interrumpía el tratamiento porque siempre estaba complicado, entonces al dejar de ir una o dos semanas tenés que ponerte al día en vez de profundizar en los temas. Y me parece que lo más útil es cuando realmente estás profundizando.”
Para él, la principal ventaja tiene que ver con la continuidad. “La terapia online es solamente un recurso que uso por la distancia. Mi psicólogo siempre me dice que mientras estoy en Buenos Aires es importante que no abuse de la terapia online, me tengo que arreglar para poder llegar. Ahora estoy viviendo afuera y es esto o nada”, dice Lage.
Con sus pros y contras, los pacientes le dan la derecha a esta modalidad. En algunos casos, si pudieran estar físicamente en el consultorio, lo harían sin dudar. Y en otros no. Del otro lado, profesionales de diferentes corrientes – psicoterapia integrativa, psicoanálisis, psicoanálisis de la teoría del apego– se embarcan en esta experiencia 3.0.
“Considero a Internet como una herramienta de comunicación importante si se sabe utilizar. Si uno puede pasar de lo virtual a lo real creo que tiene un cometido alucinante. Por ejemplo, en la terapia online hay una relación con el paciente que trasciende lo virtual: es un pedido de ayuda real y una respuesta a esa demanda”, explica la psicoanalista Maira Ávila, argentina que vive en Chile. Viaja frecuentemente y atiende a todos sus pacientes online –también tiene algún contacto con ellos en su consultorio– con sesiones desde Barcelona, Australia, Italia y Chile. “Que una persona pueda solamente establecer una relación terapéutica a través de Internet me preocuparía un poquito –agrega–. Pero es increíble contar con ese soporte en casos de fobias, limitaciones físicas o mudanzas.”
Para ella, lo presencial no tiene comparación. “Valoro muchísimo el encuadre del consultorio, el horario, la visita. Pero quizás hoy estoy rompiendo esos paradigmas y prejuicios que tenía”, asegura Ávila. Y explica que mucha gente que deja su país y tiene una afinidad con su terapeuta, si tuviera que cambiar de profesional, “no solamente que la empatía que se puede establecer no siempre se establece, sino también que los pacientes hacen una apertura desde lo mental y lo inconsiente, y a veces empezar con alguien nuevo genera un desgaste”.
No sólo funciona cuando se trata de la única opción. Gabriel Massaro, de 47 años, además de ser psicólogo es paciente virtual desde Moreno. En vez de acercarse unos kilómetros a la ciudad de Buenos Aires para ir al consultorio, elige prender la computadora en su casa. “La tendencia es que la terapia online va a ser tan habitual como lo fue en su momento el hecho de ir a un psicólogo. Antes era sólo para las personas que realmente tenían muchos problemas. Hoy la terapia es algo común, cualquier persona puede ir y no implica un estado de alteración mental, sino el hecho de querer estar bien. Vamos abriéndonos a las posibilidades de este uso, que evoluciona de la misma manera que fue evolucionando la idea de ir al psicólogo”, augura.
“El porcentaje de resolución de conflictos es aproximadamente el mismo en el caso presencial y a distancia”, según Sitnisky. De sendas maneras avanzan los tratamientos. “Hay algunos pacientes que utilizan el método a distancia y cuando pueden prefieren tener una sesión presencial. Por ejemplo tengo un consultante que es marino. Mientras él está embarcado, nos comunicamos a distancia; cuando está en tierra tenemos sesiones presenciales”, concluye.